¿No posee una cuenta?
Segundo Congreso Internacional de Ciencias Humanas “Actualidad de lo clásico y saberes en disputa de cara a la sociedad digital"
—
Escuela de Humanidades, Universidad Nacional de San Martín
— 9 al 11 de noviembre de 2022
— San Martín, Argentina.
Mesas de ponencias
Coordinadores:
Cladakis, Maximiliano (UNSAM, CONICET) .
Ralón, Graciela (UNSAM) .
Pérez Ruíz, Elizabeth (UNSAM) .
Ralón, Graciela (UNSAM) .
Pérez Ruíz, Elizabeth (UNSAM) .
Descripción:
En un trabajo titulado “¿Qué significa ‘humanismo’?” Paul Ricoeur
desentraña los diferentes sentidos comprendidos en esta noción. El humanismo se presenta, según el autor, como la resistencia al olvido del pasado greco-latino, como un
movimiento de compensación frente a la objetivación producida por la vida moderna y, finalmente, como el élan de la humanidad en el sentido ético-cultural. Según Ricoeur, en cada uno de estos sentidos hay implícita una tensión, que es necesario explicitar, para
hacer frente a la encrucijada en la que se encuentra el hombre moderno, y, particularmente, el hombre de cultura.
La resistencia al olvido del pasado cultural exige, por un lado, considerar la tensión entre las humanidades clásicas y las modernas y, por el otro, la tensión entre las humanidades como “actividad cultural desinteresada” y “la actividad utilitaria profesional”. Relacionada con la segunda tensión aparece el sentido que Ricoeur le confiere al humanismo como la réplica al peligro de objetivación del hombre en el trabajo y en el consumo. Ricoeur insiste en que el hombre dedicado a las no se encuentra en una situación de muerte postergada que lo obligue a rebelarse amargamente y protestar tontamente contra la “innovación de la tecnología”, “la
nivelación de la cultura” o la “desaparición de las élites”. Esta actitud resulta superflua porque la revolución misma de la tecnología exige una mediación de la cultura entendida como un “gran rodeo” entre el hombre y sus poderes.
Finalmente, el humanismo no es para Ricoeur solo una actividad de defensa y compensación sino una creencia o convicción, que tiene que ver con un “élan de la humanidad” en el sentido ético-cultural. La tercera faceta presentada por el autor se relaciona con la creencia de que a través de las determinaciones materiales de la
civilización, el hombre se determina y se elige a sí mismo y que esta elección puede ser esclarecida y tematizada en la reflexión.
Sobre la base de estos tres rasgos que caracterizan al humanismo, la propuesta que presentamos, intenta abrir el abanico de la reflexión, profundizando, por un lado, en las propuestas ricoeurianas y, ahondando en ellas a través de otros aportes que nos ayuden a
pensar la responsabilidad del hombre de cultura, que en otros términos es “el educador político”, cuyos niveles de acción son: las industrias, las instituciones y los valores.
desentraña los diferentes sentidos comprendidos en esta noción. El humanismo se presenta, según el autor, como la resistencia al olvido del pasado greco-latino, como un
movimiento de compensación frente a la objetivación producida por la vida moderna y, finalmente, como el élan de la humanidad en el sentido ético-cultural. Según Ricoeur, en cada uno de estos sentidos hay implícita una tensión, que es necesario explicitar, para
hacer frente a la encrucijada en la que se encuentra el hombre moderno, y, particularmente, el hombre de cultura.
La resistencia al olvido del pasado cultural exige, por un lado, considerar la tensión entre las humanidades clásicas y las modernas y, por el otro, la tensión entre las humanidades como “actividad cultural desinteresada” y “la actividad utilitaria profesional”. Relacionada con la segunda tensión aparece el sentido que Ricoeur le confiere al humanismo como la réplica al peligro de objetivación del hombre en el trabajo y en el consumo. Ricoeur insiste en que el hombre dedicado a las no se encuentra en una situación de muerte postergada que lo obligue a rebelarse amargamente y protestar tontamente contra la “innovación de la tecnología”, “la
nivelación de la cultura” o la “desaparición de las élites”. Esta actitud resulta superflua porque la revolución misma de la tecnología exige una mediación de la cultura entendida como un “gran rodeo” entre el hombre y sus poderes.
Finalmente, el humanismo no es para Ricoeur solo una actividad de defensa y compensación sino una creencia o convicción, que tiene que ver con un “élan de la humanidad” en el sentido ético-cultural. La tercera faceta presentada por el autor se relaciona con la creencia de que a través de las determinaciones materiales de la
civilización, el hombre se determina y se elige a sí mismo y que esta elección puede ser esclarecida y tematizada en la reflexión.
Sobre la base de estos tres rasgos que caracterizan al humanismo, la propuesta que presentamos, intenta abrir el abanico de la reflexión, profundizando, por un lado, en las propuestas ricoeurianas y, ahondando en ellas a través de otros aportes que nos ayuden a
pensar la responsabilidad del hombre de cultura, que en otros términos es “el educador político”, cuyos niveles de acción son: las industrias, las instituciones y los valores.
Deshumanización y Régimen Neoliberal. La educación en los márgenes..
Autor(es):
Astrid Rosato (UNSAM)
y
Laura Bailaque (UNSAM)
.
Resumen
La presente ponencia apunta a exponer las problemáticas de la educación en los sectores de vulneración social. Partiendo de la tesis sostenida por el filósofo Byung Chul Han de que el neoliberalismo es un régimen totalitario que sobrepasa su reducción a un modelo económico, el desafío de las instituciones educativas excede los protocolos curriculares . El Régimen Neoliberal instituye procesos de deshumanización de los cuales los sujetos en situación de aprendizaje son víctimas. El otro lado de la cultura neoliberal es la ausencia de reconocimiento de derechos básicos para amplias capas de la población. Una ausencia de reconocimiento que significa el no reconocimiento del otro como sujeto. Los actores educativos deben hacer hacer frente a este proceso y resignificar sus prácticas para contener a aquellos que la exclusión social, económica y simbólica arroja por fuera de una comprensión de la ciudadanía que se equipara a lo redituable.
Humanismo: herencia y renovación. Su función crítica.
Autor(es):
Graciela Ralón (UNSAM)
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Resumen
Partiendo de los tres sentidos de humanismo, planteados por Paul Ricoeur, el humanismo como la resistencia al olvido del pasado greco-latino, como un movimiento de compensación frente a la objetivación producida por la vida moderna y, como el élan de la humanidad en el sentido ético-cultural, nuestro interés reside en mostrar, en primer lugar, que, el humanismo como mantenimiento de la herencia antigua y el humanismo como invención de la cultura presente son el anverso y el reverso de un movimiento de institución, esto es, de institución originaria de sentido, sedimentación y reactivación o renovación. Y, en segundo lugar, en qué consiste la función crítica atribuida al humanismo. Así, desde el primer punto de vista el humanismo clásico recibe un contenido razonable en la renovación o recuperación de los valores en movimiento que constituyen la orientación abierta de una civilización y están cristalizados en los hábitos, costumbres y conductas. La “herencia” solo sobrevive a través de la “renovación”.
Por otra parte, lejos de quedar encerrado en una resistencia a la modernidad con la ayuda de las humanidades clásicas, el humanismo aparece como una actividad crítica y creadora, como un poder de afirmación de la cultura. La renovación presenta un aspecto crítico que se ejerce a través de la novela, el teatro, el ensayo, la pintura y la filosofía, que procede reflexivamente a través de un discernimiento y una “evaluación de las maneras de ser y de los estilos de vida implícitos en una época”. Trasciende la actividad filosófica en el sentido estrecho del término, y, se puede decir, según Ricoeur, que es la filosofía implícita del acto cultural en general. Consiste en la crítica al filisteo, al racista, al militante, a la utopía irrealizable, al mundo del dinero, a la tecnología, etc. De modo que el vocero de la cultura se convierte en una expresión de la protesta o la denuncia. La crítica implica una tarea de dilucidación, corrección y avance que presupone su propia eficacia. Esto significa que presupone la influencia de la conciencia, esto es, de la lucidez y la reflexión, sobre la historia.
Fetichismo e idolatria. De la teología al marxismo y del marxismo a la teología..
Autor(es):
Maximiliano Cladakis (UNSAM-CONICET)
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Resumen
El objetivo del siguiente trabajo es exponer la forma en que Enrique Dussel concibe la crítica al capitalismo realizada por Marx como una crítica a la lógica deshumanizadora de este sistema de acumulación de riquezas. El capitalismo se presenta como un sistema lógico y totalizador que atraviesa todas las esferas humanas y que sacrifica al hombre en pos de la acumulación de dinero y mercancías. El capital, trabajo históricamente acumulado, se revela, en las sociedades modernas y contemporáneas, como el Dios al cual se le deben rendir todos los sacrificios que sean necesarios. A partir de este culto, lo humano aparece como simple medio para la satisfacción del capital, como, en la época de Homero, lo eran los animales consagrados a los dioses.
Sin lugar a dudas, en este aspecto, la interpretación de Dussel podría ser identificada con las corrientes del humanismo marxista tales como las de Eric Fromm, el primer Lukács, etc. Sin embargo, además de este paralelismo entre Dussel y los autores mencionados, se da en la interpretación del filósofo argentino un rasgo sumamente original: Dussel descubre un sentido teológico en las críticas marxianas al capitalismo como proceso histórico de deshumanización. Este sentido teológico se presentaría en el empleo de Marx de metáforas teológicas para describir la forma de deshumanización llevada a cabo por el capitalismo.
Ahora bien, con este objetivo, nuestro trabajo se encontrará dividido en tres partes. En la primera, nos centraremos en la forma en que Dussel expone el empleo de las metáforas teológicas en Marx y la manera en que estas se relaciones con las condenas judeocristianas a la idolatría. En la segunda, haremos mención a los conceptos de alienación y de fetichismo en Marx. En la tercera parte, nos referiremos a la bestia bíblica de Mammón como figura que representaría al capital.
Hacia una humanización de la arquitectura. Intervenir en la ciudad y su patrimonio..
Autor(es):
Moreno Ortolano, Juan (Universidad Nacional de la Matanza, Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas, Carrera de Arquitectura, Buenos Aires.)
y
López, Candelaria Andrea (Universidad Nacional de la Matanza, Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas, Carrera de Arquitectura, Buenos Aires)
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Resumen
La modernidad fue no solo un proyecto ‘incompleto’, sino también, como describe Zygmunt Bauman, un relato “inacabable”. Fue esta una condición persistente y sintomática de la modernidad como trasunto cambiante pero inagotable, tanto en las fronteras hegemónicas de la arquitectura moderna (1925-1965), como al extenderse desde su herencia a través de la obra de muchos arquitectos posteriores o contemporáneos que pudieron abrir su discurso durante los años sesenta. El caso del arquitecto murciano Juan Antonio Molina Serrano (n. 1944) pone de relieve este proceso de intercambio, hibridación y continuidad con lo moderno. La “lucha por la expresión” (Giedion, Léger y otros), la sensibilización hacia el lugar y el paisaje, la escucha detallada frente a las preexistencias y la ‘mediterraneidad’ serán constantes en su obra que ponen de manifiesto los seguimientos o alternativas emprendidos con respecto a los grandes maestros de la modernidad.
El presente trabajo de investigación resume algunos titulares en torno a su obra, con el fin de verificar, a través del estudio de su actividad profesional, la asertividad y atención del autor hacia el paisaje, la ciudad, el espacio público y el patrimonio. Cuatro ejes centrales se analizan con dicho objetivo: las intervenciones en el paisaje, puntuando escalas colectivas, domésticas y de servicio o infraestructura; las incursiones en la ciudad, distinguiendo encuentros y filiaciones con las preexistencias y la herencia urbana; y las propuestas e iniciativas en las calles y plazas que terminan por constituir lugares recuperados y de celebración comunitaria. Por último, se examinan sus propuestas en el patrimonio construido que oscilan entre las intervenciones ‘circunscritas’ y aquellas que superan la estrategia del vaciado y trascienden los límites interiores de lo edificado, matizando las formas urbanas existentes o próximas a la fábrica en las que se interviene (es decir, suponen un nivel de modificación que termina renovando y potenciando el genius loci).
Todas sus incursiones resumen un ideario ético y proyectual. Partiendo de una metodología que tiene como marco principal el exhaustivo estudio de los proyectos (memorias, archivo, entrevistas al autor, fuentes, etc.) y la experimentación o acción directa (habitar los edificios y casos de estudio), se pretende demostrar cómo el trabajo de Juan Antonio Molina se despliega e identifica, por encima de todo, con esa postura: la escucha del lugar. Este constituye uno de los grandes ejes sobre los que ha girado la propuesta proyectual de este profesional. Para Molina, por tanto, no sólo se trata de diseñar (o, más bien, rediseñar) los lugares preexistentes, sino que estos deben acoger y estimular los comportamientos del vivir que han de ir asociados a la construcción de los ámbitos del habitar contemporáneo.
Palabras clave: ciudad, Juan Antonio Molina Serrano, paisaje, patrimonio
Una mirada animal al problema del humanismo.
Autor(es):
Pedro Tenner (UNSAM - UBA - CONICET)
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Resumen
En nuestro trabajo consideraremos el problema del humanismo, y en general de la especificidad del hombre, a partir de una perspectiva animal. Para ello adoptaremos las tesis que Jacques Derrida desarrolla en su texto póstumo El animal que luego estoy si(gui)endo. Allí, Derrida plantea el problema de la constitución de lo humano a partir de la exclusión del animal, señalando que el ser humano justifica su propia especificidad diferenciándose del “animal” en general, sin tomar en cuenta todas las diferencias que las especies animales presentan entre sí, diferencias éstas que hacen imposible la constitución de un reino animal homogéneo del que el hombre pueda simplemente distinguirse para delinear un ámbito propio. Derrida propondrá el neologismo animot para describir esa multiplicidad irreductible a la homogeneidad. Asimismo, Derrida desarrollará al respecto una estrategia doble típica del movimiento deconstructivo. Por un lado, señalará que todos los “propios” del hombre (el lenguaje, la cultura, la política, etc.) no pueden serles simplemente negados al animal; pero simultáneamente demostrará que la posesión segura e incontestable de esos propios por parte del hombre es al menos cuestionable. Así, acercará al hombre y al animal, que desde entonces se diferenciarán según una diferencia problemática, siguiendo una línea ya no indivisible y un límite poroso. Finalmente, consideraremos la manera en que las posiciones humanistas han justificado la violencia hacia los animales (tanto no humanos como humanos), delineando el espacio del animal como aquel sector de lo viviente que está a disposición y sobre el cual puede ejercerse el poder sin miramientos.
Sobre males y violencias.
Autor(es):
Santaigo María Nava Guppy (Estudiante UNSAM)
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Resumen
“Sobre males y violencias” intenta ser una ponencia que invite a la reflexión acerca de las acciones humanas y sus consecuencias en el mundo compartido con las demás personas. La reflexión surge a partir de la pregunta por el mal y la violencia y cómo es posible una respuesta coherente por parte del hombre que haga frente a los problemas que causan. ¿Es la violencia la única manera efectiva, el único recurso que tenemos para transformar la realidad y así evitar el mal?, ¿puede el hecho de tener un objetivo noble como fin justificar medios que no sean nobles? son algunas de las preguntas a partir de las cuales surgirá la propuesta de reflexión de esta ponencia.
Para la exposición de este trabajo desarrollaremos primero qué se entiende por mal y por violencia y cuáles son sus diferencias. Trabajaremos desde los aportes de Paul Ricoeur, Merleau-Ponty y H. Arendt, comparándolos y contrastándolos con tres obras universales de la literatura: Crimen y castigo de Dostoyevsky, La Peste de Albert Camus y, finalmente, Darkness at Noon de Arthur Koestler. Elegimos estos autores y estas obras porque se centran en nuestra problemática y porque son autores que vivieron en carne propia la violencia del ser humano y no se quedaron callados frente a ella. Cada uno nos aportará diferentes cuestiones desde el punto de vista de sus historias y diálogos que nos ayudarán a profundizar en el tema que estamos tratando. Las preguntas planteadas pueden parecer incontestables, pero no es ese el objetivo de esta exposición. Nos limitaremos a trabajar con lo que nos proponen estos autores para así poder hacer un análisis detallado de la cuestión atisbando alguna que otra posible solución aunque sin la pretensión de que ninguna dé por agotado el tema.