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6tas Jornadas de Estudios sobre la Infancia
— 4 al 6 de junio de 2024
— Buenos Aires, Argentina.
Grupos de trabajo
Eje 9. B3. Institucionalización, protección y derechos
Sala 418 - Edificio Volta - Universidad Nacional de San Martín (VOLTA).
Horario: 14:00hs a 16:30hs.
Coordinador(es):
Marina Medan y Florencia Graziano.
Comentarista(s):
Laura López-Gallego; Cecilia Montes; Marina Medan y Florencia Graziano.
Duración:
2:30hs.
Prácticas y sentidos en torno a la “construcción de la autonomía e independencia” de jóvenes institucionalizados en un Hogar Convivencial Conveniado de la Ciudad de Buenos Aires.
Autor(es):
Abril Alonso Texido (FFyL - UBA) .
Resumen:
En mi Proyecto de Tesis de Licenciatura Prácticas y sentidos en torno a la “construcción de la autonomía e independencia” de jóvenes institucionalizados en un Hogar Convivencial Conveniado de la Ciudad de Buenos Aires me refiero, a través del análisis antropológico y de tipo etnográfico, a los procesos de producción social de un “sujeto autónomo” en un contexto de cuidado alternativo.
En los últimos años se han promovido distintas políticas e iniciativas tendientes a garantizar el apoyo de los “procesos de transición” de jóvenes residentes en instituciones. La Ley 27.3645, sancionada en 2017, crea el “Programa de acompañamiento para el egreso de jóvenes sin cuidados parenterales” y da protección económica y emocional hasta los 21 años (o hasta los 25 si el joven estudia) a todos los adolescentes y jóvenes que egresen de dispositivos de cuidado institucional o familias de acogimiento. Asociaciones civiles como DONCEL y jóvenes egresados del sistema cuidado estatal buscaron poner en la agenda política y pública que el egreso de las instituciones de cuidado y el consecuente proceso de transición a la vida adulta de aquellos jóvenes que crecen dentro del sistema precisa de políticas públicas, programas y dispositivos específicos que puedan acompañar adecuadamente a cada joven. Así, plantean que “el proceso en el que los adolescentes egresan de dispositivos de cuidado institucionales debe ser gradual, de la misma manera que sucede con adolescentes que viven en contextos familiares, y el hecho de que no suceda de esta forma significa una vulneración a su derecho a la adquisición progresiva de la autonomía (plasmado en el art. 5 de la Convención sobre los Derechos del Niño)”.
Me propongo analizar de qué forma, a partir de una noción institucional de la “autonomía e independencia” de aquellos jóvenes próximos al “egreso”, las trabajadoras del Hogar despliegan una serie de prácticas y las dotan de sentido, así como indagar las maneras en la que estos jóvenes se apropian de esta noción y la resignifican. Como metodología de investigación, se recurrió a la observación participante en un Hogar Convivencial Conveniado (perteneciente a una ONG) de la Ciudad de Buenos Aires en el que viven alrededor de 30 jóvenes y que fueron institucionalizados luego de ser separados de su familia de origen por causas asistenciales; así como se realizaron entrevistas a los jóvenes próximos a egresar y a las trabajadoras del hogar. El enfoque teórico elegido se nutre de propuestas teóricas y metodológicas que provienen tanto del campo de la etnografía de la educación como de la antropología política y jurídica. Categorías como “vida cotidiana” de Elsie Rockwell y la perspectiva de Mery Douglas acerca de las instituciones me permitirán dar cuenta de la complejidad de la dinámica social en la que realicé trabajo de campo, tal como la línea de análisis de Claudia Fonseca, Débora Allebrandt y Martina Ahler resulta fundamental para señalar la creatividad de los jóvenes institucionalizados próximos al egreso en sus tácticas cotidianas de enfrentamiento al poder del “complejo tutelar”.
Abril Alonso Texidó es estudiante avanzada en la carrera de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires.
En los últimos años se han promovido distintas políticas e iniciativas tendientes a garantizar el apoyo de los “procesos de transición” de jóvenes residentes en instituciones. La Ley 27.3645, sancionada en 2017, crea el “Programa de acompañamiento para el egreso de jóvenes sin cuidados parenterales” y da protección económica y emocional hasta los 21 años (o hasta los 25 si el joven estudia) a todos los adolescentes y jóvenes que egresen de dispositivos de cuidado institucional o familias de acogimiento. Asociaciones civiles como DONCEL y jóvenes egresados del sistema cuidado estatal buscaron poner en la agenda política y pública que el egreso de las instituciones de cuidado y el consecuente proceso de transición a la vida adulta de aquellos jóvenes que crecen dentro del sistema precisa de políticas públicas, programas y dispositivos específicos que puedan acompañar adecuadamente a cada joven. Así, plantean que “el proceso en el que los adolescentes egresan de dispositivos de cuidado institucionales debe ser gradual, de la misma manera que sucede con adolescentes que viven en contextos familiares, y el hecho de que no suceda de esta forma significa una vulneración a su derecho a la adquisición progresiva de la autonomía (plasmado en el art. 5 de la Convención sobre los Derechos del Niño)”.
Me propongo analizar de qué forma, a partir de una noción institucional de la “autonomía e independencia” de aquellos jóvenes próximos al “egreso”, las trabajadoras del Hogar despliegan una serie de prácticas y las dotan de sentido, así como indagar las maneras en la que estos jóvenes se apropian de esta noción y la resignifican. Como metodología de investigación, se recurrió a la observación participante en un Hogar Convivencial Conveniado (perteneciente a una ONG) de la Ciudad de Buenos Aires en el que viven alrededor de 30 jóvenes y que fueron institucionalizados luego de ser separados de su familia de origen por causas asistenciales; así como se realizaron entrevistas a los jóvenes próximos a egresar y a las trabajadoras del hogar. El enfoque teórico elegido se nutre de propuestas teóricas y metodológicas que provienen tanto del campo de la etnografía de la educación como de la antropología política y jurídica. Categorías como “vida cotidiana” de Elsie Rockwell y la perspectiva de Mery Douglas acerca de las instituciones me permitirán dar cuenta de la complejidad de la dinámica social en la que realicé trabajo de campo, tal como la línea de análisis de Claudia Fonseca, Débora Allebrandt y Martina Ahler resulta fundamental para señalar la creatividad de los jóvenes institucionalizados próximos al egreso en sus tácticas cotidianas de enfrentamiento al poder del “complejo tutelar”.
Abril Alonso Texidó es estudiante avanzada en la carrera de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires.
Co pensar con adultxs en el barrio los padecimientos en las infancias y adolescencias: una experiencia de admisión en Salud Mental en el CeSAC 41.
Autor(es):
Acevey, Nadia (Cesac 41) .
Socolovsky, Tamara (Cesac 41) .
Andiazabal, Cecilia (Cesac 41) .
Isola, Virginia (Cesac 41) .
Gerschenson, Mariela (Cesac 41) .
Saraceno, Sonia (Cesac 41) .
Socolovsky, Tamara (Cesac 41) .
Andiazabal, Cecilia (Cesac 41) .
Isola, Virginia (Cesac 41) .
Gerschenson, Mariela (Cesac 41) .
Saraceno, Sonia (Cesac 41) .
Resumen:
La experiencia se desarrolla en un Centro de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) ubicado en el barrio de La Boca en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires perteneciente al Área Programática del Hospital General de Agudos “Dr. Cosme Argerich”. Fue inaugurado en Mayo de 2008 con una dotación de 40 trabajadores, todos concursados específicamente para el trabajo en este efector. La tarea involucra actividades asistenciales, preventivo - promocionales y comunitarias; algo que distingue a nuestra modalidad de trabajo es que siempre se desarrolla en equipos interdisciplinarios.
Esta ponencia relata la experiencia de la modalidad de admisión en salud mental para adultos que consultan por niños y adolescentes que sostenemos en el Cesac 41 hace trece años con revisiones y redefiniciones permanentes. Se trata de un dispositivo grupal e interdisciplinario que intenta, mediante la implicación en el padecimiento de los niños por parte de los adultos que consultan y la complejización de los problemas tras su construcción interdisciplinaria, contribuir a mejores condiciones de posibilidad para un tratamiento cuando es necesario.
Nos proponemos:
1) Repensar el dispositivo a propósito de esta presentación;
2) Revisar su funcionamiento considerando la discontinuidad durante la pandemia y visibilizar la necesidad de su reposición para el equipo y la resignificación de sus sentidos;
3) Intercambiar con otros equipos acerca de modalidades de abordaje de las consultas vinculadas al padecimiento subjetivo de niños y adolescentes, de lo que demandan sus familias y las instituciones de la comunidad.
Se trata de un trabajo descriptivo referenciado en la sistematización de Buenas Prácticas en Salud.
Se propone la discusión en torno a la pertinencia de un dispositivo de este tipo en las condiciones sociales pos pandémicas para alojar y tratar los padecimientos en salud mental de familias con niñxs y adolescentes.
El escenario social actual exige dinamismo por los vertiginosos cambios que se suceden. Un dispositivo que se sostiene en el tiempo tiene que incluir además la flexibilidad para ir alojando esos cambios y ofreciendo, al mismo tiempo, continuidad en los cuidados. Los ejes que sostienen y custodian esta flexibilidad acorde a los tiempos son: integralidad, interdisciplina, grupalidad, intersectorialidad. Estos conceptos dan cuenta de la ideología de esta propuesta posibilitando que la comprensión de los padecimientos de infancias y adolescencias por los que se consulta en Salud Mental pueda ser abordado con una perspectiva de complejidad reduciendo la eficacia de la actual tendencia social medicalizante.
Las consultas en Salud Mental ocupan un volumen considerable en el total de consultas de un efector de salud. Las modalidades de recepción y organización de los espacios terapéuticos o dispositivos asociados, suelen reflejar y condensar cómo se conciben las problemáticas de salud mental y los padecimientos subjetivos y cuáles son las respuestas y los abordajes posibles.
El proceso de admisión tal y como lo sostenemos hoy en día es un modo de alojar a las personas que consultan construyendo un vínculo que favorezca la realización de intervenciones en el proceso mismo de co- construcción de la demanda.
Esta democratización del saber posibilita una intervención interdisciplinaria, en la que no se pretende convertir a los sujetos, despojados de derechos, en objetos de conocimiento e intervención, sino más bien co-construir con ellos conocimientos y estrategias para transitar las dolencias, historizadas y contextualizadas, que los llevan a consultar.
Resulta indispensable el trabajo interinstitucional e intersectorial, dada la complejidad de las situaciones que llegan a la consulta y la imposibilidad de ser resueltas sólo desde el sector salud. Apostamos a superar el nivel de “colaboración” actual favoreciendo una coproblematización que permita “formas sistemáticas de cooperación”. (Rovere, 2016)
La apuesta a la implicación de lxs adultxs supone elaboración. En este sentido, el encuentro con otros que realizan un pedido similar – la atención de un niño/adolescente – es el punto de partida. De este modo, sentir que ‘lo que me pasa a mi le pasa a otros’ puede ser vivenciado como apoyo. A medida que se suceden los encuentros la puesta en palabras del motivo de consulta, las reflexiones, las interpelaciones, los planteos y replanteos, las revisiones, propician resignificaciones, elaboraciones en un proceso que es simultáneamente individual y grupal. Estos movimientos pueden ser considerados como aspectos nutritivos de la experiencia grupal, puesto que posibilitan la incorporación de algo nuevo respecto a la situación que motiva la consulta.
La naturaleza intersubjetiva de las inscripciones psíquicas permite que en situaciones en las cuales se producen intercambios significativos con otros sujetos, se produzcan flujos de significados que cuestionan las hipótesis que traen los consultantes respecto a qué les pasa a lxs niñxs, moviliza y liga fragmentaciones producidas por el sufrimiento, por las pérdidas, por el aislamiento.
Creemos que vale el intento de profundizar un dispositivo de trabajo como el presentado hoy. Lo consideramos coherente y en consonancia con la propuesta de trabajo del Centro de Salud 41. La integralidad, que permite pensar al sujeto desde una multiplicidad de lugares, tiene como enfoque una riqueza que se traslada a la clínica y optimiza las intervenciones.
En cuanto a la grupalidad sabemos que es una vivencia movilizadora, que muchas veces la primera reacción es “grupal no…” y luego sienten que se puede encontrar con los otros, a quienes les pasa “lo mismo” que a ellos.
El proceso da lugar a la visión de los padres sobre la problemática, da tiempo a la elaboración de hipótesis ya que “no habría nada más escandaloso que otorgar a un solo grupo la capacidad exclusiva de pensar".
Ese protagonismo y llamado a lxs adultxs que se legitima en acto dándoles voz y responsabilidad en su demanda a los servicios de salud mental para acompañar las crianzas de infancias y adolescencias, les posibilita implicarse en el problema y en su solución.
Retomamos a Lewcowicz, cuando en el desfondamiento de las instituciones plantea el desplazamiento de las instituciones de amparo a las prácticas de cuidado. “El vínculo en la desolación es lo que uno puede pensar con otros.” También el equipo va construyendo una hipótesis sobre cómo ayudar mejor a cada familia que consulta.
Esta ponencia relata la experiencia de la modalidad de admisión en salud mental para adultos que consultan por niños y adolescentes que sostenemos en el Cesac 41 hace trece años con revisiones y redefiniciones permanentes. Se trata de un dispositivo grupal e interdisciplinario que intenta, mediante la implicación en el padecimiento de los niños por parte de los adultos que consultan y la complejización de los problemas tras su construcción interdisciplinaria, contribuir a mejores condiciones de posibilidad para un tratamiento cuando es necesario.
Nos proponemos:
1) Repensar el dispositivo a propósito de esta presentación;
2) Revisar su funcionamiento considerando la discontinuidad durante la pandemia y visibilizar la necesidad de su reposición para el equipo y la resignificación de sus sentidos;
3) Intercambiar con otros equipos acerca de modalidades de abordaje de las consultas vinculadas al padecimiento subjetivo de niños y adolescentes, de lo que demandan sus familias y las instituciones de la comunidad.
Se trata de un trabajo descriptivo referenciado en la sistematización de Buenas Prácticas en Salud.
Se propone la discusión en torno a la pertinencia de un dispositivo de este tipo en las condiciones sociales pos pandémicas para alojar y tratar los padecimientos en salud mental de familias con niñxs y adolescentes.
El escenario social actual exige dinamismo por los vertiginosos cambios que se suceden. Un dispositivo que se sostiene en el tiempo tiene que incluir además la flexibilidad para ir alojando esos cambios y ofreciendo, al mismo tiempo, continuidad en los cuidados. Los ejes que sostienen y custodian esta flexibilidad acorde a los tiempos son: integralidad, interdisciplina, grupalidad, intersectorialidad. Estos conceptos dan cuenta de la ideología de esta propuesta posibilitando que la comprensión de los padecimientos de infancias y adolescencias por los que se consulta en Salud Mental pueda ser abordado con una perspectiva de complejidad reduciendo la eficacia de la actual tendencia social medicalizante.
Las consultas en Salud Mental ocupan un volumen considerable en el total de consultas de un efector de salud. Las modalidades de recepción y organización de los espacios terapéuticos o dispositivos asociados, suelen reflejar y condensar cómo se conciben las problemáticas de salud mental y los padecimientos subjetivos y cuáles son las respuestas y los abordajes posibles.
El proceso de admisión tal y como lo sostenemos hoy en día es un modo de alojar a las personas que consultan construyendo un vínculo que favorezca la realización de intervenciones en el proceso mismo de co- construcción de la demanda.
Esta democratización del saber posibilita una intervención interdisciplinaria, en la que no se pretende convertir a los sujetos, despojados de derechos, en objetos de conocimiento e intervención, sino más bien co-construir con ellos conocimientos y estrategias para transitar las dolencias, historizadas y contextualizadas, que los llevan a consultar.
Resulta indispensable el trabajo interinstitucional e intersectorial, dada la complejidad de las situaciones que llegan a la consulta y la imposibilidad de ser resueltas sólo desde el sector salud. Apostamos a superar el nivel de “colaboración” actual favoreciendo una coproblematización que permita “formas sistemáticas de cooperación”. (Rovere, 2016)
La apuesta a la implicación de lxs adultxs supone elaboración. En este sentido, el encuentro con otros que realizan un pedido similar – la atención de un niño/adolescente – es el punto de partida. De este modo, sentir que ‘lo que me pasa a mi le pasa a otros’ puede ser vivenciado como apoyo. A medida que se suceden los encuentros la puesta en palabras del motivo de consulta, las reflexiones, las interpelaciones, los planteos y replanteos, las revisiones, propician resignificaciones, elaboraciones en un proceso que es simultáneamente individual y grupal. Estos movimientos pueden ser considerados como aspectos nutritivos de la experiencia grupal, puesto que posibilitan la incorporación de algo nuevo respecto a la situación que motiva la consulta.
La naturaleza intersubjetiva de las inscripciones psíquicas permite que en situaciones en las cuales se producen intercambios significativos con otros sujetos, se produzcan flujos de significados que cuestionan las hipótesis que traen los consultantes respecto a qué les pasa a lxs niñxs, moviliza y liga fragmentaciones producidas por el sufrimiento, por las pérdidas, por el aislamiento.
Creemos que vale el intento de profundizar un dispositivo de trabajo como el presentado hoy. Lo consideramos coherente y en consonancia con la propuesta de trabajo del Centro de Salud 41. La integralidad, que permite pensar al sujeto desde una multiplicidad de lugares, tiene como enfoque una riqueza que se traslada a la clínica y optimiza las intervenciones.
En cuanto a la grupalidad sabemos que es una vivencia movilizadora, que muchas veces la primera reacción es “grupal no…” y luego sienten que se puede encontrar con los otros, a quienes les pasa “lo mismo” que a ellos.
El proceso da lugar a la visión de los padres sobre la problemática, da tiempo a la elaboración de hipótesis ya que “no habría nada más escandaloso que otorgar a un solo grupo la capacidad exclusiva de pensar".
Ese protagonismo y llamado a lxs adultxs que se legitima en acto dándoles voz y responsabilidad en su demanda a los servicios de salud mental para acompañar las crianzas de infancias y adolescencias, les posibilita implicarse en el problema y en su solución.
Retomamos a Lewcowicz, cuando en el desfondamiento de las instituciones plantea el desplazamiento de las instituciones de amparo a las prácticas de cuidado. “El vínculo en la desolación es lo que uno puede pensar con otros.” También el equipo va construyendo una hipótesis sobre cómo ayudar mejor a cada familia que consulta.
El abordaje de las situaciones de urgencia en el sistema de protección y promoción de derechos de niñas, niños y adolescentes
Autor(es):
Ares Lavalle, Guadalupe (UNSAM) .
Resumen:
El propósito de esta ponencia es presentar un estudio sobre el abordaje de las situaciones de urgencia en el sistema de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes llevado adelante en el marco de una Tesis de Maestría en Derechos Humanos y Políticas Sociales de la UNSAM.
La sanción del marco normativo del sistema de protección generó que surgiera un frente discursivo de los derechos de la infancia (Fonseca y Cardarello, 2005) que construyó una matriz interpretativa basada en los siguientes pilares: desjudicialización de las situaciones de pobreza, desinstitucionalización de los niños y la restitución, protección y exigibilidad de los derechos (Villalta, 2010).
En ese sentido, la indagación sobre la eficacia práctica de una noción central a la cotidianeidad del sistema de protección, como es la urgencia, presenta una pertinencia teórica y una relevancia práctica. En cuanto a la primera, amerita destacarse que ha sido escasamente abordada la temática en cuestión desde una perspectiva conceptual en este campo, siendo que es trasplantada desde las ciencias de la salud. En relación a la segunda, se evidencia que se trata de una noción disputada y que genera incertidumbres y demandas por parte de las y los trabajadores de los órganos de protección.
A su vez, la definición de necesidades infantiles es la que ordena la institucionalidad de la protección de derechos de niñas, niños y adolescentes, siendo el discurso psicológico un elemento central en esta toma de decisiones (LLobet, 2014). El alejamiento de los modos hegemónicos de provisión de bienestar para esas necesidades refleja que detrás de estas lecturas existe un conjunto de representaciones morales acerca de lo que es un niño y lo que es bueno y malo para él y de cómo deben comportarse sus padres. (Grinberg, 2013). “Lo intolerable” de acuerdo a Fassin y Bourdelais, es aquello que es concebido como moralmente insoportable, funciona como una norma histórica y culturalmente construida (Grinberg, 2008). En el abordaje de las urgencias, aquello que se defina como “intolerable” se vuelve fundamental para indagar y trabajar sobre la propia definición de lo urgente lo cual se enlaza necesariamente con las definiciones que los actores intervinientes presenten sobre el maltrato hacia niñas, niños y adolescentes.
Se seleccionó para el trabajo de campo realizado entre noviembre de 2022 y abril de 2023 a la Dirección General de Servicios de Atención Permanente (DGSAP) del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y adolescentes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Los objetivos específicos que orientaron la investigación se basaron en la exploración de las definiciones sobre la urgencia brindadas por los actores institucionales involucrados, la descripción de los procesos de intervención, dinámicas de articulación y delineado de competencias formales e informales para el abordaje de las situaciones urgentes y por último el análisis de los valores y sentidos sobre maternidad y cuidado movilizados en la definición práctica de la urgencia.
Se utilizó como técnica de recolección de información la realización de entrevistas en profundidad semi estructuradas a personal que forma parte de la Dirección General de Servicios de Atención Permanente en diferentes roles y funciones. De acuerdo con los objetivos propuestos, lo que interesa resaltar es el propio posicionamiento de los actores para definir a la urgencia y secundariamente los sentidos sobre maternidad y cuidado asociados a ella por ende esta herramienta resulta adecuada. La construcción del grupo de informantes clave se llevó adelante a través de la técnica de la “bola de nieve” en donde los primeros presentan a los siguientes hasta entrevistar a toda la gama de personas que pueden suministrar información realmente novedosa (Taylor y Bogdan, 1987). Esta estrategia se combina con un muestreo teórico para poder abordar la mayor variabilidad posible de actores institucionales siguiendo criterios de profesión, antigüedad en el área, tiempo de ejercicio profesional, etc.
En un primer análisis, se advierte que no hay criterios compartidos para definir aquello que se considera una urgencia en el marco del sistema de protección integral y las personas entrevistadas no mencionan lazos explícitos con la teoría y praxis desarrollada desde las ciencias de la salud, en donde existe un importante recorrido al respecto. El motivo de consulta opera como variable central para dilucidar el curso de acciones a seguir, el cual se construye en virtud de las manifestaciones literales de las instituciones consultantes, aspecto problemático ya que suelen ofrecer información fragmentada y poco específica de acuerdo a lo manifestado durante el trabajo de campo. El abordaje de la corresponsabilidad emergió como un aspecto en deuda.
Se evidencian dificultades para el establecimiento de criterios teóricos y técnicas implementadas para evaluar una situación y las consecuentes estrategias de intervención. A su vez, la disponibilidad de recursos es presentada como excesivamente limitada por ende la adopción de una medida excepcional de protección de derechos resulta una disposición cotidiana en el accionar de los servicios abocados a la urgencia.
Por último, se observa una fragmentación manifiesta entre las políticas destinadas a las infancias y adolescencias y aquellas que abordan violencia de género. Sin embargo, las personas entrevistadas vislumbran en la educación sexual integral (ESI) una herramienta de enorme potencial ya que suele ocurrir que los pedidos de intervención aumentan luego de que se producen estos abordajes en el medio escolar debido a la posibilidad por parte de niñas, niños y adolescentes de identificar vulneraciones en sus derechos. La transversalización del enfoque de género en las políticas del sistema de protección podría redundar en una mejora en la calidad de la atención brindada.
Lic. Guadalupe Ares Lavalle.
Lic. en Psicología por la Universidad de Buenos Aires (2010). Maestranda en Derechos Humanos y Políticas Sociales en la Universidad Nacional de General San Martín (UNSAM).
Miembro del Cuerpo Interdisciplinario Forense de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil. Poder Judicial de la Nación.
La sanción del marco normativo del sistema de protección generó que surgiera un frente discursivo de los derechos de la infancia (Fonseca y Cardarello, 2005) que construyó una matriz interpretativa basada en los siguientes pilares: desjudicialización de las situaciones de pobreza, desinstitucionalización de los niños y la restitución, protección y exigibilidad de los derechos (Villalta, 2010).
En ese sentido, la indagación sobre la eficacia práctica de una noción central a la cotidianeidad del sistema de protección, como es la urgencia, presenta una pertinencia teórica y una relevancia práctica. En cuanto a la primera, amerita destacarse que ha sido escasamente abordada la temática en cuestión desde una perspectiva conceptual en este campo, siendo que es trasplantada desde las ciencias de la salud. En relación a la segunda, se evidencia que se trata de una noción disputada y que genera incertidumbres y demandas por parte de las y los trabajadores de los órganos de protección.
A su vez, la definición de necesidades infantiles es la que ordena la institucionalidad de la protección de derechos de niñas, niños y adolescentes, siendo el discurso psicológico un elemento central en esta toma de decisiones (LLobet, 2014). El alejamiento de los modos hegemónicos de provisión de bienestar para esas necesidades refleja que detrás de estas lecturas existe un conjunto de representaciones morales acerca de lo que es un niño y lo que es bueno y malo para él y de cómo deben comportarse sus padres. (Grinberg, 2013). “Lo intolerable” de acuerdo a Fassin y Bourdelais, es aquello que es concebido como moralmente insoportable, funciona como una norma histórica y culturalmente construida (Grinberg, 2008). En el abordaje de las urgencias, aquello que se defina como “intolerable” se vuelve fundamental para indagar y trabajar sobre la propia definición de lo urgente lo cual se enlaza necesariamente con las definiciones que los actores intervinientes presenten sobre el maltrato hacia niñas, niños y adolescentes.
Se seleccionó para el trabajo de campo realizado entre noviembre de 2022 y abril de 2023 a la Dirección General de Servicios de Atención Permanente (DGSAP) del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y adolescentes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Los objetivos específicos que orientaron la investigación se basaron en la exploración de las definiciones sobre la urgencia brindadas por los actores institucionales involucrados, la descripción de los procesos de intervención, dinámicas de articulación y delineado de competencias formales e informales para el abordaje de las situaciones urgentes y por último el análisis de los valores y sentidos sobre maternidad y cuidado movilizados en la definición práctica de la urgencia.
Se utilizó como técnica de recolección de información la realización de entrevistas en profundidad semi estructuradas a personal que forma parte de la Dirección General de Servicios de Atención Permanente en diferentes roles y funciones. De acuerdo con los objetivos propuestos, lo que interesa resaltar es el propio posicionamiento de los actores para definir a la urgencia y secundariamente los sentidos sobre maternidad y cuidado asociados a ella por ende esta herramienta resulta adecuada. La construcción del grupo de informantes clave se llevó adelante a través de la técnica de la “bola de nieve” en donde los primeros presentan a los siguientes hasta entrevistar a toda la gama de personas que pueden suministrar información realmente novedosa (Taylor y Bogdan, 1987). Esta estrategia se combina con un muestreo teórico para poder abordar la mayor variabilidad posible de actores institucionales siguiendo criterios de profesión, antigüedad en el área, tiempo de ejercicio profesional, etc.
En un primer análisis, se advierte que no hay criterios compartidos para definir aquello que se considera una urgencia en el marco del sistema de protección integral y las personas entrevistadas no mencionan lazos explícitos con la teoría y praxis desarrollada desde las ciencias de la salud, en donde existe un importante recorrido al respecto. El motivo de consulta opera como variable central para dilucidar el curso de acciones a seguir, el cual se construye en virtud de las manifestaciones literales de las instituciones consultantes, aspecto problemático ya que suelen ofrecer información fragmentada y poco específica de acuerdo a lo manifestado durante el trabajo de campo. El abordaje de la corresponsabilidad emergió como un aspecto en deuda.
Se evidencian dificultades para el establecimiento de criterios teóricos y técnicas implementadas para evaluar una situación y las consecuentes estrategias de intervención. A su vez, la disponibilidad de recursos es presentada como excesivamente limitada por ende la adopción de una medida excepcional de protección de derechos resulta una disposición cotidiana en el accionar de los servicios abocados a la urgencia.
Por último, se observa una fragmentación manifiesta entre las políticas destinadas a las infancias y adolescencias y aquellas que abordan violencia de género. Sin embargo, las personas entrevistadas vislumbran en la educación sexual integral (ESI) una herramienta de enorme potencial ya que suele ocurrir que los pedidos de intervención aumentan luego de que se producen estos abordajes en el medio escolar debido a la posibilidad por parte de niñas, niños y adolescentes de identificar vulneraciones en sus derechos. La transversalización del enfoque de género en las políticas del sistema de protección podría redundar en una mejora en la calidad de la atención brindada.
Lic. Guadalupe Ares Lavalle.
Lic. en Psicología por la Universidad de Buenos Aires (2010). Maestranda en Derechos Humanos y Políticas Sociales en la Universidad Nacional de General San Martín (UNSAM).
Miembro del Cuerpo Interdisciplinario Forense de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil. Poder Judicial de la Nación.
Entre urgencias y resistencias: la construcción de los “derechos vulnerados” en la infancia
Autor(es):
Remondetti, Lucila (CCONFINES (UNVM-CONICET)) .
Resumen:
Realizar una etnografía en un organismo estatal encargado de aplicar Medidas de Protección Excepcionales a niños/as y adolescentes que presentan situaciones de “vulneración de derechos” permitió conocer cómo éstos/as participan, tensionan y disputan las categorías y actuaciones que recaen sobre ellos/as, aun desde condiciones asimétricas y desiguales. En esta ponencia, asumo una perspectiva relacional y deshomogeneizadora del abordaje estatal (Villalta, 2013) descentrando la mirada de las prácticas que agentes estatales despliegan, para colocarla, más bien, en las relaciones de tensiones y disputas que emergen en el marco de las interacciones entre éstos y sus destinatarios/as (Graziano, 2017). Centrar la mirada en dichos intersticios devela los alcances, las limitaciones y las resignificaciones que asumen los procedimientos legales, las clasificaciones y dispositivos institucionales que guían el tratamiento estatal infantil en la era de sus derechos, advertidas en su especificidad situacional y contextual. Estas reflexiones preliminares señalan la importancia de tender una articulación analítica entre distintas dimensiones que hacen a las diversas experiencias institucionales infantiles, para volver a debatir las intervenciones sobre/con ellos/as, atendiendo también, a sus deseos, sufrimientos y decisiones.
Medicalización infantil en Brasil: desafíos y perspectivas en la relación entre el Estado y las políticas públicas
Autor(es):
Wunsch, Julia (PPGSCP - PUCRS) .
Resumen:
La patologización y medicalización de la infancia, más allá de las investigaciones académicas, son fenómenos que ya forman parte del paisaje social. En los medios de comunicación, en las redes sociales y en las escuelas, se percibe que la identificación de diagnósticos tiene respaldo en el vocabulario del sentido común. En lo que respecta a los niños, hay una propagación de cuestionamientos, principalmente sobre el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) y el Trastorno del Espectro Autista (TEA) - el autismo. Desde 2019 hasta 2023, desempeñé actividades profesionales en una institución de la sociedad civil, cuyo enfoque está en políticas públicas dirigidas a niños y adolescentes en un barrio periférico de Porto Alegre. Durante este período, aunque no trabajé directamente con el público infantil y juvenil, pude observar entre educadores y padres la recurrencia de observaciones como: "¿pero no tendrá TDAH?"; "debe tener un CID"; "creo que está en el espectro". Quizás más intrigante fue presenciar a niños autodenominándose a través de diagnósticos "soy autista" o dando explicaciones "es que tengo TDAH". También, a partir de esta experiencia profesional, constaté junto a colegas del área de asistencia social el uso significativo de medicamentos como Ritalina y Risperidona entre niños y adolescentes. En los refugios sociales, hay numerosos casos de administración de sustancias destinadas a inducir el sueño y psicoestimulantes en sus variaciones. Estos relatos se multiplican en conversaciones con profesores y agentes que trabajan en escuelas, y destaco que es un fenómeno percibido tanto en escuelas públicas como privadas.
La medicalización es un concepto que se refiere a la tendencia de reducir cuestiones amplias, que involucran diversas esferas de la vida, a explicaciones circunscritas al dominio de la medicina. Según Guarrido (2011), tradicionalmente, medicalizar es un fenómeno que significa reducir problemáticas sociopolíticas a aspectos individuales. En consonancia, Collares y Moysés (1994, p.25) elaboran la siguiente definición sobre el fenómeno de la medicalización:
"La medicalización ocurre según una concepción de la ciencia médica que discute el proceso salud-enfermedad como centrado en el individuo, privilegiando el enfoque biológico, organicista. De ahí que las cuestiones medicalizadas se presenten como problemas individuales, perdiendo su determinación colectiva. Se omite que el proceso salud-enfermedad está determinado por la inserción social del individuo, siendo al mismo tiempo la expresión de lo individual y lo colectivo."
Por otro lado, la patologización, según Luengo (2010), se refiere al acto de patologizar, derivado del término "patología" que tiene su origen en la palabra griega "pathos", que significa principalmente "pasividad, sufrimiento y sometimiento". Así, el autor destaca la interpretación de la patologización como algo que remite no solo al sufrimiento, sino a una potencia que caracteriza al paciente. Es un proceso que estigmatiza al individuo, bajo el pretexto de clasificar su supuesta anormalidad, oscureciendo la existencia de factores sociales y desencadenando la subsiguiente demanda de medicalización. La medicalización de la infancia, inserta en un amplio fenómeno que abarca la medicalización de la vida en general, se presenta en la literatura del área como una estrategia adoptada para enfrentar las supuestas dificultades en el proceso de aprendizaje y/o problemas de conducta manifestados por niños y adolescentes, principalmente en el contexto escolar (Morais, 2022).
En Brasil, datos provenientes de investigaciones de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) realizadas entre 2009 y 2011 indican un aumento del 75% en el consumo de metilfenidato, medicamento comercializado bajo los nombres de Ritalina y Concerta, entre niños y adolescentes de 6 a 16 años. La preocupación por la medicalización de la infancia ha sido manifestada por organismos competentes. En 2018, el Consejo Nacional de los Derechos del Niño y del Adolescente (CONANDA) publicó una resolución recomendando el fin de la prescripción excesiva de medicamentos para niños y adolescentes en el tratamiento de problemas relacionados con el aprendizaje, el comportamiento y la disciplina. Esta resolución establece que es un derecho de los niños el acceso a alternativas que no involucren el uso de medicamentos. En 2019, el Ministerio de Salud de Brasil publicó el documento "Uso de medicamentos y medicalización de la vida: recomendaciones y estrategias", en el que se señala la necesidad de realizar acciones que tengan como objetivo contener los abusos relacionados con el uso de medicamentos.
Ante este panorama, nuestro objetivo es investigar el papel del Estado brasileño frente al fenómeno de la medicalización infantil, analizando las acciones adoptadas hasta el momento y proponiendo reflexiones sobre su papel regulador y preventivo. Queremos contribuir al debate sobre la medicalización de la infancia, considerando sus implicaciones para la salud mental y pública. Hasta el momento, la posición del Estado a nivel federal se ha limitado principalmente a la publicación de documentos de recomendaciones. Sin embargo, es importante destacar que algunos cambios han ocurrido a nivel municipal, donde leyes específicas tienen una incidencia más directa en el ámbito de la medicalización infantil. No obstante, hay una señalización preocupante de que, en algunos casos, a nivel municipal, el Estado ha reforzado una visión patologizante. Algunas de estas leyes municipales, al legislar sobre diagnósticos realizados en entornos escolares, corren el riesgo de contribuir a un enfoque excesivamente medicalizado, potencialmente ampliando el estigma asociado a los diagnósticos y promoviendo prácticas que favorezcan el uso indiscriminado de medicamentos. Esta dinámica municipal evidencia la necesidad de un debate más amplio y crítico sobre las políticas en vigor, buscando equilibrar la búsqueda de soluciones con la promoción de enfoques más holísticos y socialmente conscientes en la confrontación del fenómeno de la medicalización infantil.
Reseña biográfica: Doctoranda en Ciencias Sociales en la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul (PUCRS), becaria del CNPq. Actualmente investiga la medicalización de los niños y participa en el grupo de estudios e investigaciones en antropología "Idades" (CNPq/PPGCS/Pucrs). Máster en Políticas Públicas por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS/2017), con una investigación centrada en la implementación de políticas de vivienda. Tiene una licenciatura en Ciencias Económicas por la UFRGS (2014) y es bachiller en Ciencias Sociales por la PUCRS (2015).
La medicalización es un concepto que se refiere a la tendencia de reducir cuestiones amplias, que involucran diversas esferas de la vida, a explicaciones circunscritas al dominio de la medicina. Según Guarrido (2011), tradicionalmente, medicalizar es un fenómeno que significa reducir problemáticas sociopolíticas a aspectos individuales. En consonancia, Collares y Moysés (1994, p.25) elaboran la siguiente definición sobre el fenómeno de la medicalización:
"La medicalización ocurre según una concepción de la ciencia médica que discute el proceso salud-enfermedad como centrado en el individuo, privilegiando el enfoque biológico, organicista. De ahí que las cuestiones medicalizadas se presenten como problemas individuales, perdiendo su determinación colectiva. Se omite que el proceso salud-enfermedad está determinado por la inserción social del individuo, siendo al mismo tiempo la expresión de lo individual y lo colectivo."
Por otro lado, la patologización, según Luengo (2010), se refiere al acto de patologizar, derivado del término "patología" que tiene su origen en la palabra griega "pathos", que significa principalmente "pasividad, sufrimiento y sometimiento". Así, el autor destaca la interpretación de la patologización como algo que remite no solo al sufrimiento, sino a una potencia que caracteriza al paciente. Es un proceso que estigmatiza al individuo, bajo el pretexto de clasificar su supuesta anormalidad, oscureciendo la existencia de factores sociales y desencadenando la subsiguiente demanda de medicalización. La medicalización de la infancia, inserta en un amplio fenómeno que abarca la medicalización de la vida en general, se presenta en la literatura del área como una estrategia adoptada para enfrentar las supuestas dificultades en el proceso de aprendizaje y/o problemas de conducta manifestados por niños y adolescentes, principalmente en el contexto escolar (Morais, 2022).
En Brasil, datos provenientes de investigaciones de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) realizadas entre 2009 y 2011 indican un aumento del 75% en el consumo de metilfenidato, medicamento comercializado bajo los nombres de Ritalina y Concerta, entre niños y adolescentes de 6 a 16 años. La preocupación por la medicalización de la infancia ha sido manifestada por organismos competentes. En 2018, el Consejo Nacional de los Derechos del Niño y del Adolescente (CONANDA) publicó una resolución recomendando el fin de la prescripción excesiva de medicamentos para niños y adolescentes en el tratamiento de problemas relacionados con el aprendizaje, el comportamiento y la disciplina. Esta resolución establece que es un derecho de los niños el acceso a alternativas que no involucren el uso de medicamentos. En 2019, el Ministerio de Salud de Brasil publicó el documento "Uso de medicamentos y medicalización de la vida: recomendaciones y estrategias", en el que se señala la necesidad de realizar acciones que tengan como objetivo contener los abusos relacionados con el uso de medicamentos.
Ante este panorama, nuestro objetivo es investigar el papel del Estado brasileño frente al fenómeno de la medicalización infantil, analizando las acciones adoptadas hasta el momento y proponiendo reflexiones sobre su papel regulador y preventivo. Queremos contribuir al debate sobre la medicalización de la infancia, considerando sus implicaciones para la salud mental y pública. Hasta el momento, la posición del Estado a nivel federal se ha limitado principalmente a la publicación de documentos de recomendaciones. Sin embargo, es importante destacar que algunos cambios han ocurrido a nivel municipal, donde leyes específicas tienen una incidencia más directa en el ámbito de la medicalización infantil. No obstante, hay una señalización preocupante de que, en algunos casos, a nivel municipal, el Estado ha reforzado una visión patologizante. Algunas de estas leyes municipales, al legislar sobre diagnósticos realizados en entornos escolares, corren el riesgo de contribuir a un enfoque excesivamente medicalizado, potencialmente ampliando el estigma asociado a los diagnósticos y promoviendo prácticas que favorezcan el uso indiscriminado de medicamentos. Esta dinámica municipal evidencia la necesidad de un debate más amplio y crítico sobre las políticas en vigor, buscando equilibrar la búsqueda de soluciones con la promoción de enfoques más holísticos y socialmente conscientes en la confrontación del fenómeno de la medicalización infantil.
Reseña biográfica: Doctoranda en Ciencias Sociales en la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul (PUCRS), becaria del CNPq. Actualmente investiga la medicalización de los niños y participa en el grupo de estudios e investigaciones en antropología "Idades" (CNPq/PPGCS/Pucrs). Máster en Políticas Públicas por la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS/2017), con una investigación centrada en la implementación de políticas de vivienda. Tiene una licenciatura en Ciencias Económicas por la UFRGS (2014) y es bachiller en Ciencias Sociales por la PUCRS (2015).