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Violencia de género en novelas sentimentales argentinas del siglo XIX
Crespo, Natalia.
e-ISSN: 2154-4794 - Revista Iberoamericana, vol. 88, núm. 278, 2022, pp. 245-265.
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Resumen
Hay cuatro temas que aparecen recurrentemente en las novelas sentimentales escritas entre 1840 y 1870: 1. la idealización (del amor y del amante), 2. la represión de la sexualidad (el decoro indica que toda joven debe sentirse asustada ?y huir? ante la aparición del deseo sexual, propio o ajeno), 3. la condena moral del orgullo femenino (a veces también nombrado como ?ambición? y concebido como el peor defecto de una mujer, aquello que la arrastra al vicio de la ?coquetería?), 4. el matrimonio arreglado (generalmente impuesto por la madre a la joven, tras una promesa exigida en el lecho de muerte). Ahora bien, dentro de estos temas en común, hay ciertas novelas sentimentales, de corte más melodramático, en las que el disciplinamiento de la mujer burguesa en pos de la biopolítica patriarcal tiene formas de coerción particularmente agresivas. En este artículo abordo tres novelas sentimentales melodramáticas: Angélica o una víctima de sus amores. Novela original (1859) de Eusebio Gómez, Hojas de mirto. Novela original (1859) de Ernesto Loiseau y Soledad (1847) de Bartolomé Mitre. Una de ellas es canónica (la de Mitre), y dos (la de Gómez y la de Loiseau) han sido relevadas y fichadas por Hebe Molina en su libro Como crecen los hongos (2011). De corte popular y permeadas por el sustrato moral-religioso de la época, dirigidas mayormente a lectoras jóvenes, estas tres novelas dan cuenta de ?y naturalizan? formas de la violencia hacia las mujeres mucho más crudas y explícitas que la violencia latente en novelas netamente sentimentales, en donde la frustración por el amor no logrado se tramita, por lo general, con narraciones de suicidios (es decir, con agresiones dirigidas al protagonista masculino o a la pareja, pero no exclusivamente a la mujer). A diferencia de las restantes novelas sentimentales --en donde la violencia hacia la mujer subyace en la ideología del relato en tanto fuerza moralizante, como ocurre en la mayoría de las novelas sentimentales decimonónicas--, en las tres novelas melodramáticas la violencia aparece de modo más enfático y en escenas puntuales: un marido golpeador (en Soledad), un filicidio (en la de Ernesto Loiseau) y un femicidio (en la novela del rosarino Eusebio Gómez). ¿Cómo y para qué se narran estas escenas de violencia? ¿Es la narración del horror una forma de denunciarlo, de exaltarlo, de naturalizarlo?, ¿un modo efectista de agenciarse lectores en una época en donde la novela de folletín era ?la primera mercancía literaria? (Velázquez, 33)? ¿Fue esta narrativización de la violencia una de las causas de la marginalidad de las obras de Gómez y Loiseau? Estas son algunas de las preguntas que guían mi artículo Violencia de género en tres novelas sentimentales.
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